SALAMANCA SUBTERRÁNEA

A veces los recuerdos estimulan la curiosidad por saber más o ampliar conocimientos sobre algún asunto o suceso que en el pasado llamó la atención. En este caso el recuerdo se remonta a más de medio siglo cuando se realizaban obras de urbanización en alguna de las calles del Barrio de San Bernardo, en Salamanca.

En aquel entonces, durante los trabajos de colocación de aceras y asfaltado, aparecieron los restos de la parte superior abovedada de un túnel o canalización que transcurría en dirección Este-Oeste y que se dirigía, según la opinión de los más mayores de la época, a abastecer de agua al no muy lejano "caño" existente en la Plaza de la Fuente de esta ciudad.

 

Lugar dónde se localizaron el abovedado de una antigua canalización en la calle La Vellés de Salamanca


Pero ¿de dónde venía?, si se tira una línea recta entre el supuesto final del canal y el lugar donde fue descubierta parcialmente la canalización, esa línea llegaría hasta la que en su día fue la Fuente de la Platina, de aguas muy apreciadas por los habitantes de los barrios del Oeste de la ciudad de entonces. ¿Sería este su origen?, no lo sé.

La citada canalización debía transcurrir, en su tramo final, con una ligera pendiente por la Calle nueva de San Bernardo, donde hubo un antiguo vivero/huerta, y los terrenos del Hospital de la Santísima Trinidad, atravesando el Paseo de Carmelitas, para terminar en dicha fuente.

En la actualidad con las obras del aparcamiento subterráneo situado junto al citado Hospital y otras obras de urbanización realizadas en las proximidades en los últimos años, el trazado de la canalización o túnel habrá desaparecido en su mayor parte.

Este puntual recuerdo pone de relieve la existencia, bajo el suelo de Salamanca, una ciudad con casi 3.000 años de historia, de una compleja red de túneles, bodegas, carboneras, aljibes, criptas, silos, albañales, pozos, canalizaciones, desagües y pasadizos superpuestos, que fueron construidos, reformados, ampliados y destruidos a lo largo de siglos. El suelo de esta ciudad, como el de otras muchas, ha ido creciendo con el paso de los años y el nivel que era el habitual durante los siglos XIV, XV o XVI, ahora ha quedado muy abajo, ocultando la mayoría de estas construcciones. Los accesos a muchos de ellos se encuentran cegados o destruidos en la actualidad.

Prácticamente no existe nada escrito o publicado a nivel científico, los datos sobre la existencia de túneles y otras construcciones, así como sobre su estado de conservación, en el subsuelo salmantino son muy escasos. La mayoría de las informaciones son declaraciones de personas que los conocían, noticias esporádicas al respecto, menciones en libros del siglo XVIII o XIX y localizaciones casuales como consecuencia de obras, investigaciones o prospecciones, mezclándose elementos del imaginario colectivo con la realidad.

Existen testimonios que afirman que hay túneles debajo de la Catedral, también se habla de la Clerecía y bajo el antiguo Colegio de la Compañía de Jesús, también bajo la Plaza Mayor, en la actual Facultad de Matemáticas, etc., en algunos casos estos conductos estarían comunicados entre ellos formando una red subterránea que transcurriría por algunas zonas de la ciudad antigua, mientras que en otras situaciones estas galerías comunicarían de forma más o menos discreta con el exterior de la ciudad medieval, fuera de la muralla.

Al margen de los túneles y galerías cuyo cometido no estaba claro, Salamanca contaba con una red de antiguas canalizaciones subterráneas de agua que se denominaban "viajes", entre 10 y 12 según algunas fuentes. Así lo aseguraba el fallecido profesor Ángel Cabo Alonso, que situaba alguno de ellos a lo largo de la avenida de Filiberto Villalobos ¿el de mis recuerdos infantiles?, por el antiguo camino de Villamayor, actual avenida, hasta el Hospital de la Santísima Trinidad y por la calle Wences Moreno hasta Crespo Rascón. Si bien es muy difícil saber cuales son túneles como tal, galerías, elementos de desagües, canalizaciones, etc.

Por otra parte, el arroyo de Santo Domingo y el arroyo de Los Milagros tienen mucho que ver con la formación de la ciudad y con la estampa de la antigua Salamanca, levantada sobre tres tesos, con el teso de las catedrales (el Castro de Salmantica) en el centro, base de la ciudad histórica actual, con ambos arroyos a los lados con una orientación noreste-suroeste aproximadamente, hasta desembocar en el río Tormes. No cabe duda de que estos dos riachuelos y el progresivo encauzamiento de las aguas que ambos recogían a su paso por Salamanca, han influido de forma directa a lo largo de los siglos en la creación de algunas de las antiguas canalizaciones y desagües de la ciudad.


La Cerca Vieja de la ciudad de Salamanca en el siglo XI


Durante la Alcaldía de Jesús Málaga muchas de estas canalizaciones fueron cerradas. Una de las que se mantiene en la actualidad es la que recorre la Gran Vía (relacionada con el arroyo de Los Milagros) y a la que los operarios de la empresa de gestión del agua en la ciudad acceden desde la plaza de San Julián. Se trata de un pasadizo estrecho y repleto de cables, cuyo aspecto actual desmitifica la imagen que se tiene de estos lugares.

Hace unos años el Ayuntamiento de Salamanca impulsó proyectos arqueológicos para catalogar e investigar estos espacios, intentando normalizar las leyendas y confirmando la existencia de estructuras reales, con vistas a su posible adaptación como recursos turísticos.


Los principales lugares conocidos

Existe constancia de varios emplazamientos destacados que forman parte de la Salamanca subterránea, esa ciudad paralela cada vez más inaccesible y sepultada entre el misterio y la leyenda, entre esos lugares destacan los siguientes:

- El túnel de la Facultad de Matemáticas: Este pasadizo de unos 4 metros de ancho comunica los sótanos de la Facultad de Matemáticas con la antigua muralla de la ciudad. Al contrario de lo que sucede con otros túneles de la ciudad, se sabe a ciencia cierta que éste no fue una canalización de agua, aunque se desconoce qué usos tuvo a lo largo de la historia. Se asienta sobre lo que fue la antigua Sinagoga Menor y, posteriormente, el convento de la Merced Calzada. Históricamente, se cree que pudo servir como salida o vía de escape hacia la muralla para la comunidad judía asentada en su entorno, en situaciones de emergencia o peligro, o según cuentan las historias, como vía de acceso para guerrilleros como Julián Sánchez "El Charro" durante la Guerra de la Independencia.

Aquí entra la posibilidad de que sea o forme parte del llamado Postigo Ciego, una de las salidas que tenía la Muralla y que, según algunos historiadores, se construyó durante la época de ocupación musulmana como un pequeño acceso a la Alcazaba, no confundir con el Alcázar cristiano, levantada para defender este importante paso a la ciudad. La ubicación de uno de sus extremos, actualmente en el patio de una de las casas construidas delante de la citada Muralla, justo enfrente del Puente Romano, aporta veracidad al hecho de que realmente este túnel hubiera podido formar parte en otros tiempos de la citada salida de la antigua Muralla o Cerca Vieja, prácticamente inalterada hasta el siglo XII cuando Alfonso VII ordena su ampliación. En su interior se ve un pozo que parece excavado en la roca y que, quizás, tuviera una doble función, de salvoconducto al permitir franquear las murallas y como pozo que pudiera suministrar agua cuando faltara en la parte de arriba de la ciudad. En la actualidad, el conocido como túnel de Matemáticas se encuentra cegado en su mayor parte. Eso sí, su entrada y salida están perfectamente localizadas. La primera se encuentra en los citados sótanos de esta Facultad, concretamente debajo de una pesada trampilla. En este lugar se aprecia claramente cómo el túnel está totalmente cegado y no es posible acceder, aunque su tamaño es mucho mayor que el de la loseta que lo cubre.

Por su parte, el techo del pasadizo está cegado con argamasa o un material similar, si bien cabe perfectamente una persona. Las hipótesis sobre el uso de este salvoconducto son varias, pero ninguna asentada en pruebas concretas. Una de ellas se refiere al ya mencionado Postigo Ciego que, según José María Muñoz, tenía un tramo en cuesta de 4,35 metros de longitud y 2,60 de altura, construido con piedras de sillería. A casi un metro de su salida, presentaba una ranura de unos 28 cm de ancho, por la cual descendería una puerta de guillotina o un rastrillo.


Plano con el trazado del pasadizo que en otros tiempos pudiera haber sido parte del Portillo Ciego y del trozo de muralla adosada al muro de la Merced, según J.M. Muñoz


Según su teoría, pudo de ser construido o reconstruido hacia el año 1147 y cerrado al tránsito poco después de la repoblación de Salamanca, desde el momento en que ya se le designaba con este nombre en el siglo XIII. La Muralla o Cerca Nueva de esta ciudad contaba con trece puertas exteriores que fueron destruidas progresivamente desde la Guerra de la Independencia en adelante. Los historiadores hablan de todas ellas y cuál fue su destino final, pero dejan de lado el conocido como Postigo Ciego.

Después de esa época, parece que al Postigo Ciego se le tragó la tierra, ya que no existe ninguna documentación sobre él. Pero hay un hecho que puede ayudar a entender la función de este túnel y es la presencia de la citada sinagoga en el espacio que ocupa actualmente la Facultad de Matemáticas. De hecho, existe una placa en los pasillos del edificio que recuerda su existencia. La sinagoga desapareció en 1412 cuando San Vicente Ferrer llegó a predicar a Salamanca y convirtió al cristianismo a los judíos que acudían al templo y habitaban lo que en su día se llamó la judería de Salamanca. 

José María Muñoz afirma que la sinagoga se entregó a los cristianos y allí se construyó el convento de la Merced Calzada. La construcción de este convento en el emplazamiento de la Sinagoga a partir de 1412, hizo que el Postigo Ciego quedara definitivamente cubierto, si bien previamente ya había sido tapado de tierra para nivelar el terreno, razón por la cual éste se ha conservado hasta nuestros días, después de permanecer enterrado más de 500 años, hasta que J.M. Muñoz logró poner en comunicación, al igual que estaba hace 700 años, el Postigo Ciego con la calle de la Valdrisería, de claras reminiscencias judías y actualmente también cubierta por la bóveda que sostiene el edificio de la Merced. Aunque su anchura era mucho mayor que el actual túnel de Matemáticas, es muy posible que este pasadizo hubiera sufrido muchos cambios a lo largo de los siglos, lo que puede hacernos indicar que ambos sean lo mismo. Otro dato que invita a pensar en este extremo es su ubicación, frente al Puente Romano, como ocurre con la entrada al túnel de Matemáticas.

- El Pozo de Nieve y sus galerías: Situado en el Paseo del Rector Esperabé formando parte de las estructuras anejas al Convento del Carmen Calzado de San Andrés, edificio que por sus dimensiones llegó a llamarse el pequeño Escorial. El Pozo de Nieve es una asombrosa construcción en la que se almacenaba y conservaba la nieve que los antiguos habitantes de Salamanca traían sobre mulos desde las Sierras de Francia y Béjar para convertirla en hielo, que luego aprovechaban para fabricar helados o sorbetes, como conservante o con fines terapéuticos. Es un pozo de 7 metros de profundidad, cubierto por una bóveda de pizarra, que servía como "frigorífico" de la ciudad desde el siglo XVIII. Lo más fascinante es su red de galerías excavadas en la roca a 13 metros de profundidad, de entre 1,22 y 3,3 metros de ancho, 75 metros de longitud total y con techos abovedados, que ocupan una superficie de unos 160 metros cuadrados. Junto con un segundo nevero de cuatro metros de profundidad, donde también se acumulaba nieve, estas galerías conformaban una red, posiblemente hidráulica, cuyo origen y función son inciertos, si bien discurrían por debajo de la muralla de la ciudad y son anteriores a la construcción del propio convento de San Andrés. 


Planta del nivel superior del Pozo de Nieve de Salamanca


- Los pasadizos de la Plaza Mayor: Aunque muchos están cegados, existen numerosos sótanos interconectados bajo los soportales de la Plaza Mayor que antiguamente permitían el tránsito entre los negocios y almacenes allí ubicados sin necesidad de salir a la superficie. Estos pasadizos comunicaban lo que hoy son los diferentes bares y otros negocios de la Plaza e iban por debajo de la arquería conectando con las conocidas como "covachuelas de abajo", en la parte exterior más al Este de la Plaza, frente el actual Mercado de Abastos. El desnivel del terreno existente en la entonces conocida como plaza de San Martín (una vasta e irregular explanada que ocupaba casi cuatro veces el área actual) y donde después se construyó la Plaza Mayor, probablemente facilitó la creación de estos túneles y sótanos, en un intento de aprovechar el espacio. En la actualidad bajando a los servicios de algunos bares de la Plaza se pueden apreciar los arcos de esos "túneles", aunque ahora está todo muy dividido y fragmentado en las dependencias de cada uno de los distintos locales existentes.




La plaza de San Martín en el siglo XV, antes de construirse la Plaza Mayor.


- La Cueva de Salamanca: Aunque gran parte es leyenda, se pueden ver restos de la antigua sacristía de la iglesia de San Cebrián y restos arqueológicos que muestran las galerías asociadas a la citada iglesia. En esta cueva la leyenda dice que el diablo disfrazado de sacristán daba clase de artes oscuras o magia negra a 7 alumnos durante 7 años, al final de este periodo se sorteaba cuál de estos alumnos se quedaba al servicio del diablo. Dicen que entre ellos estuvo el Marqués de Villena, el cual para que el diablo no lo viera y poder escapar de tan siniestro destino se metió en una tinaja. Lo consiguió, pero perdió su sombra, el diablo se quedó con su alma.




- La red de la Pontificia y la Clerecía: Se han documentado la existencia de dos galerías paralelas de diferente tipología, una más ancha que la otra, bajo el antiguo Colegio de la Compañía de Jesús. Utilizadas mayoritariamente para la canalización de aguas y para la comunicación interna entre los distintos edificios eclesiásticos, se cree que forman parte de un entramado mucho más amplio extendido entre los antiguos edificios y conventos de la zona. Los autores del libro "Salamanca desconocida", se inclinan porque el túnel más estrecho pudo conducir agua, ya que se aprecia cierto desgaste en la piedra arenisca con la que está construido. Sin embargo, el otro más ancho tiene dos partes a su vez, una más estrecha que también conduciría agua y otra más amplia construida posteriormente, que podría haber sido usada también como galería o sótano. Opción esta última, la de sótano, almacén o carboneras por la que se inclinan otros autores. Estas galerías probablemente desaguaban en el arroyo de los Milagros, que bajaba por la actual Vaguada de la Palma hasta el río Tormes.

Otros lugares con evidencias de galerías, canalizaciones o túneles:

- El Colegio de Calatrava, mandado construir por Carlos V, es el único colegio fundado en Salamanca por una orden militar cuyo edificio todavía se conserva. Albergo en un primer momento a los caballeros de la Orden de Calatrava. Bajo este edificio se encuentra un túnel y una cripta que son utilizados actualmente como lugar de almacenaje y reunión, pero que en el pasado seguro que tuvieron otras funciones, defensivas (también estaba situado junto a la muralla), de enterramiento (se han localizado restos humanos), de comunicación con otros edificios próximos, etc.

- Cerro de San Vicente, es el yacimiento arqueológico que alberga el origen de Salamanca, al suroeste de la traza de la población medieval. En este cerro escarpado junto al río Tormes se establecieron los primeros pobladores estables de la ciudad durante la Primera Edad del Hierro (siglos VII al IV a.C.). Además, aquí se pueden observar los vestigios del desaparecido Monasterio de San Vicente, pionero entre las fundaciones monásticas de Salamanca, levantado por la Orden de San Benito a partir del siglo XII, en una fase temprana de la repoblación de la ciudad después de un vacío de ocupación del teso de más de un milenio y, posteriormente, con la construcción del colegio universitario Nª Sra. de Guadalupe de la Universidad Pontificia, más recientemente demolido. Entre ambas edificaciones, hacia 1809 en este lugar se levantaron o reutilizaron los restos del monasterio para establecer distintas fortificaciones militares defensivas que jugaron un importante papel durante la Guerra de la Independencia y la llamada Batalla de Salamanca (1812), debido a la estratégica ubicación de este alto, que domina el valle del Tormes, sus vegas al sur y oeste y desde donde se pueden observar los paisajes adehesados del campo charro y el acceso de la Vía de la Plata a la ciudad, atravesando el puente romano. Este amplio bagaje histórico del Cerro de San Vicente ofrece la posibilidad de localizar en este lugar un buen número de restos de almacenes, canalizaciones, aljibes o silos, etc., la mayoría muy deteriorados por el paso del tiempo y las distintas vicisitudes históricas que ha sufrido la ciudad.

- En el entorno de la antigua Fábrica de Mirat, al Este de la ciudad, donde hace siglos se localizaban el Monasterio de Nuestra Señora de la Victoria y el Colegio Menor de Nuestra Señora de Guadalupe, también existe información sobre la localización de antiguos túneles, pasadizos o simplemente canalizaciones hidráulicas.

El Convento de Santo Domingo, con una canalización para aguas no potables de casi dos metros de ancho, o la Iglesia de la Purísima, son otros lugares que a buen seguro albergan restos de antiguos pasadizos, túneles y galerías subterráneas con muchos misterios y un patrimonio desconocido que aún espera ser descubierto.
Salamanca es mucho más de lo que vemos y admiramos cada día. Existe o existía otra ciudad bajo las aceras y adoquines. Un entramado de galerías subterráneas, la mayor parte cegadas o destruidas, que se usaron como canalizaciones de agua, carboneras o sótanos de almacenaje. Esa es la versión más creíble y documentada, porque el halo de misterio que acompaña a estas construcciones ha dado lugar a todo tipo de leyendas.
Si bien la ciudad ha integrado alguno de estos hallazgos en su oferta turística bajo el concepto de "Constelaciones Arqueológicas", parece increíble que en una ciudad tan rica en arquitectura, patrimonio, historia y cultura, no exista un estudio generalizado de este tipo de construcciones, de un patrimonio subterráneo prácticamente desconocido, que daría mucha más información sobre la historia de la ciudad y añadiría una serie de elementos de gran valor turístico, una parte mágica y oculta que puede convertirse en un nuevo argumento, otro más, para promocionar la ciudad.
 
César J. Pollo - 2026 ©  
 
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