LA PESTE PORCINA AFRICANA HA VUELTO

La peste porcina africana (PPA) ha vuelto. 

Esta enfermedad la provoca un virus de ADN hemorrágico de altísima virulencia, letal para cerdos domésticos y jabalíes silvestres, de rápida capacidad de diseminación, donde los cadáveres de jabalís juegan un papel epidemiológico muy importante en el mantenimiento del virus en el medio natural.

El jabalí es el reservorio de la PPA, ya que puede ser portador y transmisor del virus que produce esta enfermedad.

La PPA llegó a la Península Ibérica a finales de los años 50 del pasado siglo. Entró debido a la mala gestión de las sobras del catering de un avión, que fueron dadas a los cerdos.

El brote empezó en el aeropuerto de Lisboa en 1957 por dar sobras de comida de un avión (procedente con toda probabilidad de Angola, colonia portuguesa por aquel entonces) a cerdos de granjas cercanas y de ahí saltó a España. 

Según cuentan, a España entró por tren, por el Lusitania Express, debido a comida contaminada sobrante, que también se utilizó para alimentar animales de granja.

Se erradicó en Portugal, pero volvió a aparecer en 1960. Costó décadas erradicarla (1995)… hasta ahora, que ha regresado, 31 años después del último caso.

La PPA no es zoonótica, no infecta a los humanos, pero destruye explotaciones enteras. 

No hay cura, no hay vacuna. Solo prevención, vigilancia, bioseguridad y control.

Si entra en una granja mata al 100% o casi, por eso muchos países bloquean la importación de productos de porcino desde los países que han dado positivo.

Debido a que representa el mayor desafío para el sector porcino a nivel global, y el mayor problema actual de la sanidad animal, se encuentra en la lista de enfermedades de declaración obligatoria de la Organización Mundial de Sanidad Animal.

El brote en China en 2018 supuso el sacrificio de decenas de millones de cerdos.

España exporta la mitad del porcino que produce, un valor de casi 10.000 M €/año.




Así que, si este brote no se acota adecuadamente el quebranto económico puede ser mayúsculo. Muchos países (cercanos a la treintena) ya han anulado contratos de importación de carne porcina española.

En Europa el jabalí es el principal “reservorio”, el virus lleva varios años circulando por el continente, países como Italia o Alemania son positivos.

¿Cómo ha saltado a España? Los animales se infectan sólo de 3 maneras:

  • Ciertas especies de garrapatas (no presentes en Barcelona). Descartado
  • Contacto directo (raro que haya llegado sin detectarse antes en Francia). Descartado
  • Consumo de carne porcina infectada. Probable…¿por qué?

Pues porque, como hemos visto, hay países de Europa donde la enfermedad es endémica.



Focos de peste porcina en Europa antes del brote de Cataluña. 


Embutidos fabricados con carne de cerdo o de jabalí positivo (aunque el animal no tenga síntomas), es una vía de llegada factible y muy probable.

Por lo tanto, , la teoría del bocadillo tiene sentido, aunque no es la única.

En la UE hay libre circulación de personas y lo que traemos con nosotros no tiene control sanitario alguno.




Y ahí viene otra derivada ¿Cómo un bocadillo tirado a la basura llega a ser ingerido por un jabalí salvaje?

Pues por dejación, en algunos lugares se ha permitido que los jabalíes campen a sus anchas por los espacios urbanos. Y eso no es saludable, es una barbaridad epidemiológica que nos ha llevado a la reintroducción de una enfermedad que llevaba décadas erradicada y que pone en jaque a todo un sector clave de nuestra economía.

A alguien le puede resultar enternecedor ver piaras de jabalíes paseando salvajes por los parques urbanos. Incluso algunos protestan si se pretende controlar estas poblaciones, pero es inaudito que no se tomen medidas para erradicar una especie silvestre del espacio urbano, porque no es donde debe estar.




Y ¿ahora qué?, pues en primer lugar es necesario proteger muy, pero que muy bien las granjas para que la PPA no pase a los cerdos de producción.

Ese es otro "melón" para abrir, la producción intensiva de cerdos, los impactos que genera en el medio y las posibilidades de transmisión de enfermedades que, en ocasiones pueden saltar al hombre, pero ahora no toca abrirlo.

Ahora toca tratar de eliminar los cadáveres y reducir la población en la zona infectada (difícil porque son animales silvestres y se mueven), aunque la propia PPA y las capturas pueden ser eficaces.

Sin embargo, las medidas de control de la población de jabalíes, hasta el momento, se basan casi exclusivamente en incrementar la presión cinegética sobre la especie, aunque los datos son tozudos y demuestran que a pesar del incremento exponencial del número de batidas, la población de jabalíes sigue aumentando.

El problema radica, según distintos trabajos que se han publicado al respecto, en la gran adaptabilidad de la especie, su omnivorismo, la escasez de depredadores naturales, la gran disponibilidad de alimento existente y en los drásticos cambios en el hábitat producidos por la cada vez mayor actividad e intrusión humana.


Lo que resulta sorprendente a estas alturas es que, ante este panorama, para favorecer la caza, en algunas zonas se sigan soltando jabalíes y otras especies criadas en granjas en cotos de caza intensiva, algunas de las cuales no solo son vectores de enfermedades, sino que provocan daños a la agricultura, como es el caso de los corzos y los ciervos que, en numerosas ocasiones, se pagan con los impuestos de todos.

Respecto a todas las especies cinegéticas que fueron soltadas en España en el año 2022, obviamente el  porcentaje de jabalíes, corzos o ciervos representa un porcentaje muy bajo respecto al total, ya que de otras especies como las perdices, se sueltan aproximadamente 5 millones al año (solo en Ciudad Real se soltaron el año pasado 800.000).

Es necesario reducir la población de jabalíes, pero ¿Dónde están sus depredadores naturales?

Los lobos, que son los depredadores naturales y los mejores controladores del principal vector de la enfermedad, el jabalí salvaje, han sido sustituidos por cazadores e incluso por el ejército. Otro "melón" que es necesario abordar si queremos controlar esta y otras enfermedades.

Cientos de estudios han confirmado que la caza deportiva nunca ha podido ni podrá realizar esa tarea con la misma efectividad que la depredación natural, pero seguimos como si nada pasara tratando a los distintos componentes de la biodiversidad que nos rodea como si no estuvieran conectados entre sí, cuando todo es parte de un conjunto de interacciones complejas que deben ser tratadas de forma conjunta.

Si no lo vemos así, el problema con este virus y otros parecidos, se repetirá cada vez con más frecuencia.



Esto no es sostenible, no podemos seguir así


La PPA avanza por Europa. Algunos países han tomado medidas extremas. Dinamarca decidió eliminar todos los jabalíes salvajes del país para evitar que el virus infectara su cabaña ganadera.

Varios países construyeron kilómetros de vallado fronterizo para impedir que jabalíes infectados cruzaran tramos rurales donde el riesgo era máximo.




¿Exagerado? pues NO, simplemente protegen un sector estratégico de la economía de muchos países.

Pero aquí en España, con nuestra orografía y extensión esto no es factible, pero son ejemplos de cómo se actúa ante una epidemia de este tipo. De forma rápida y tajante, sin darle margen de maniobra.

Es esencial tener en cuenta y recordar: no existe vacuna contra la PPA. Ninguna. La única protección real es prevenir. Y eso exige la colaboración de todos.

Un sector crítico de nuestra economía se la está jugando el futuro a corto y medio plazo, puestos de trabajo, recursos, exportaciones, el prestigio de un país…todo suma y debemos protegerlo.

La PPA ya devastó la Península en las décadas de 60-90 del pasado siglo. Hoy, con un sector más grande y muy conectado al comercio global, no podemos permitirnos repetir la historia, no podemos jugárnosla otra vez.

Lo que esta ocurriendo no es solo una alerta sanitaria, es una llamada de atención sobre cómo interactuamos con nuestro entorno. El virus ha encontrado una fisura por donde penetrar de nuevo y ahora nos toca a todos mantenerlo lejos de las granjas, de las despensas y del futuro de nuestro medio natural.

La bioseguridad, la vigilancia, la detección temprana, la rápida notificación no es burocracia, es lo que mantiene viva a una de las industrias más importantes del país.


César J. Pollo - 2025 © 


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