ORIGEN Y DISPERSIÓN DE LOS GATOS DOMÉSTICOS EN EUROPA Y CHINA

El gato doméstico (Felis catus) se originó a partir del gato montés africano (Felis lybica lybica), que actualmente se distribuye por el norte de África y Oriente Próximo. 

La distribución mundial del gato doméstico junto con los humanos, da testimonio de su exitosa adaptación a los entornos antropogénicos.

Durante años existía incertidumbre sobre si los gatos domésticos se originaron en el Levante, Egipto o en otro lugar del área de distribución natural de los gatos monteses africanos. También se desconocían el momento y las circunstancias de su dispersión en Europa. 

La evidencia arqueozoológica e iconográfica apunta a dos posibles centros de domesticación: el Levante Neolítico (hace unos 9.500 años) y el Egipto faraónico (hace unos 3.500 años). 

Los datos de ADN mitocondrial antiguo respaldan un modelo de doble origen para la dispersión felina, que indican una expansión inicial desde Anatolia a Europa del Este (Balcanes) y central (Polonia) por agricultores neolíticos (hace unos 6.400 años), seguida de una segunda oleada desde Egipto (hace unos 2.000 años).

Sin embargo, siguen existiendo dudas sobre los rangos de distribución natural de los gatos monteses africanos y europeos (Felis silvestris) en el pasado y sobre su posible mezcla.


Los supuestos cinco mil años de historia del gato doméstico en Europa Central


Para abordar estas preguntas, un reciente estudio analizó los genomas de 70 felinos antiguos procedentes de sitios arqueológicos en toda Europa y Anatolia (círculos verde oscuro en el mapa a continuación) y 17 gatos monteses modernos de Italia (incluida Cerdeña), Bulgaria y el norte de África (Marruecos y Túnez).

Los felinos previamente identificados como portadores de un clado mitocondrial de F. l. lybica del Neolítico y el Calcolítico del sureste de Europa y Anatolia, datados entre 9.500 y 6.300 años atrás, eran en realidad gatos monteses F. silvestris cuyos ancestros se hibridaron con F. l. lybica.

El gato más antiguo perteneciente al grupo genético de F. l. lybica y F. catus en Europa proviene del yacimiento de Genoni, en Cerdeña (Italia), y data de hace unos 2.200 años. Este gato es genéticamente similar a los gatos monteses actuales de Cerdeña y Córcega, y todos parecen estar estrechamente relacionados con el gato montés F. l. lybica de Marruecos.

Sin embargo, todos los demás felinos arqueológicos de Europa y Anatolia incluidos en el grupo de F. l. lybica y F. catus datan de hace unos 2.000 años en adelante. 

Por tanto, los resultados del estudio revelan que los gatos domésticos actuales se introdujeron en Europa en épocas más recientes y desde el norte de África a través del Mediterráneo, hace unos 2.000 años, varios milenios después del inicio del Neolítico en este continente. Probablemente a bordo de los barcos de la Roma Imperial.

Antes de esa fecha (entre -11.000 y -2.000 años) todos los registros localizados pertenecen a ejemplares de gato montés o salvajes.




Se identifican al menos dos oleadas de introducción a Europa. La primera dispersión, hacia el 1.000 a.C., probablemente estuvo compuesta por gatos monteses del noroeste de África (F. l. lybica), que se introdujeron en Córcega y Cerdeña donde formaron la población silvestre actual de estas islas. La evidencia sugiere que estos gatos de Cerdeña no son gatos domésticos asilvestrados, sino que representan un linaje de gatos monteses separado.

Una población distinta y aún desconocida en el norte de África, originó una segunda dispersión hace no más de 2.000 años, que se disperso rápidamente por el Mediterráneo, estableciendo el acervo genético de los gatos domésticos modernos en Europa.

Por tanto, los hallazgos publicados en la revista Science ofrecen una nueva perspectiva sobre el origen y la dispersión de uno de los compañeros animales más enigmáticos de la humanidad, identificando el norte de África como la cuna del gato doméstico moderno.



Por otra parte, una publicación actual rastrea la historia de las interacciones entre humanos y gatos y la llegada de los gatos domésticos (Felis catus) al este de Asia.

Analizando 22 pequeños huesos de felinos excavados en 14 sitios arqueológicos en toda China que abarcan 5.000 años, la evidencia genómica y de radiocarbono reveló que los gatos leopardo (Prionailurus bengalensis) aparecieron en entornos antropogénicos hace al menos 5.400 años y persistieron hasta el año 150 d.C. Desde el período Neolítico (3.400 a.C.) hasta finales de la dinastía Han, esta pequeña especie de felino no relacionada con los gatos domésticos prevaleció en los asentamientos humanos chinos durante todo este periodo.

Los gatos leopardo podrían haber ocupado un nicho antropogénico similar al de los gatos domésticos, estableciendo una relación de comensalismo con los humanos en la antigua China al cazar pequeños roedores en entornos modificados por el hombre desde el Neolítico.

Su estrecha asociación con los humanos también se refleja en el arte chino antiguo, como las pinturas decorativas en artefactos culinarios de la Tumba Han de Mawangdui (c. 168 a.C.), que representan un felino con manchas redondas que se asemeja a un gato leopardo en lugar de a un gato doméstico.

Después de un intervalo de varios siglos, el gato doméstico más antiguo conocido en China (c. 730 d.C.), reconstruido como un gato total o parcialmente blanco, fue identificado en Shaanxi durante la dinastía Tang. 


Curiosamente, la desaparición de los gatos leopardo coincide con la turbulenta era posterior al colapso de la dinastía Han y anterior al ascenso de la dinastía Tang. Este período experimentó condiciones climáticas más frías y secas, con una disminución de los rendimientos agrícolas, malestar social y una contracción de la población que duró 400 años. 

Estos factores probablemente perturbaron el nicho humano que había sustentado a los gatos leopardo. En paralelo, algo parecido se puede observar en Europa, donde las poblaciones de ratas negras disminuyeron con la caída del Imperio Romano solo para resurgir con la recuperación económica. En ambos casos, el declive de las principales civilizaciones puede haber llevado a la desaparición de animales comensales dependientes de los ecosistemas promovidos ​​por los humanos.

Seis siglos después de la desaparición de estos pequeños felinos, comenzaron a aparecer restos de gatos domésticos en China y en otro centro comercial de la Ruta de la Seda en Asia Central. La llegada de gatos domésticos puede haber obstaculizado el restablecimiento de los gatos leopardo en los asentamientos humanos, ya que ambas especies ocupan nichos ecológicos similares. Además, el auge de la avicultura en la antigua China después de la dinastía Han puede haber contribuido al conflicto entre humanos y gatos leopardo, dada su tendencia a depredar pollos, impidiendo aún más el regreso de los gatos leopardo a los entornos antropogénicos.

Un análisis genómico que combina 130 especímenes de gatos euroasiáticos modernos y antiguos sugiere que el origen de los gatos domésticos chinos actuales proceden del Levante, con una probable dispersión mediada por comerciantes a través de la Ruta de la Seda, iniciada hace unos 1.400 años.

Los gatos leopardo comensales y los gatos domésticos alguna vez habitaron de forma independiente en los antiguos asentamientos humanos de China, pero siguieron caminos socioculturales divergentes y solo los gatos se domesticaron por completo y se introdujeron globalmente.

A su vez, las dos especies indígenas de gato montés en China, el gato montés chino (F. bieti) y el gato montés asiático (F. ornata), pueden cruzarse con gatos domésticos y producir descendencia fértil. Sin embargo, el análisis de cuatro especímenes antiguos de gato doméstico chino no reveló componentes ancestrales de ninguna de estas especies.

Asimismo, los análisis no detectaron ninguna señal significativa de introgresión, lo que indica que no hubo flujo genético entre gatos monteses nativos y los gatos domésticos en la China antigua.

Esa ausencia de introgresión de gatos salvajes en los antiguos gatos domésticos chinos respalda el escenario de la Ruta de la Seda y de una dispersión mediada por humanos. 

El rápido movimiento terrestre de las caravanas entre diferentes núcleos comerciales, una característica distintiva del comercio a lo largo de esta Ruta, minimizó los encuentros con gatos salvajes locales como el gato montés asiático, mientras que el área de distribución restringida del gato montés chino en la meseta oriental de Qinghai-Tibet, que se encontraba lejos de esta ruta comercial, impidió su impacto genético en los primeros gatos domésticos chinos.





Es probable, por tanto, que los gatos domésticos se introdujeran en China en regiones que no se superponían con el hábitat del gato montés chino, lo que limitó las oportunidades de cruzamiento. Solo en siglos recientes los gatos domésticos se expandieron a la meseta de Qinghai-Tibet y comenzaron a encontrarse con sus parientes alpinos. 

El análisis genético indica que, debido a esta simpatría, los gatos domésticos actuales en esta región tienen ahora entre un 1% y un 10% de ascendencia de gatos montés chinos.


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