SITIOS IMPORTANTES PARA LA CONSERVACIÓN DE LOS ANFIBIOS EN EUROPA
La segunda evaluación global de los anfibios confirma que estos animales son los vertebrados más amenazados de la Tierra, ya que su estado de conservación continúa deteriorándose.
La pérdida de poblaciones de anfibios puede alterar el funcionamiento de los ecosistemas, ya que desempeñan diversas funciones clave debido a su variedad de estilos de vida y ciclos biológicos complejos, actuando, por ejemplo, como depredadores y presas, lo que afecta el ciclo de nutrientes, el flujo de energía y el control de plagas.
La extinción de especies de anfibios también supone una pérdida de oportunidades para los avances médicos, ya que las sustancias químicas sintetizadas por estos animales pueden servir como precursoras del desarrollo de fármacos.
La degradación del hábitat es bien conocida como un factor importante que pone en peligro la persistencia de las poblaciones de anfibios, mientras que el cambio climático se está convirtiendo en una amenaza generalizada en muchas regiones del planeta. Sin embargo, los impactos combinados de los factores del cambio global sobre los anfibios son un tema que aún no se comprende bien.
En Europa, los anfibios son el grupo taxonómico con la mayor proporción de evaluaciones desfavorables, casi el 40% de las especies europeas están amenazadas o casi amenazadas, todas ellas endémicas del continente europeo.
Los anfibios son particularmente vulnerables a nivel poblacional a los efectos negativos de la red vial, no solo por el deterioro de los hábitats terrestres y del agua dulce que sustentan a las comunidades de anfibios, sino también porque las carreteras incrementan la fragmentación del paisaje, actuando como barreras ecológicas que aíslan a las poblaciones locales de organismos con baja capacidad de dispersión.
La fragmentación promueve la endogamia e interrumpe los eventos de migración, lo que puede aumentar el riesgo de extinción de las poblaciones en declive. Además, las poblaciones de anfibios a menudo sufren una mayor presión de atropellos que otros vertebrados debido a sus lentos movimientos y a la necesidad de dispersarse entre hábitats que cumplen con los requisitos ecológicos específicos de cada etapa de su desarrollo.
Se ha demostrado que la probabilidad de atropellos alcanza hasta el 98% cuando los animales cruzan autopistas. La densa red de carreteras de Europa podría ser, por lo tanto, una amenaza importante para la diversidad de anfibios, que opera a través de vías complejas e interactuantes con otros impulsores del declive poblacional.
A pesar de avances significativos en la comprensión de estas especies, sigue existiendo una brecha crítica en la identificación de las áreas más urgentes para su conservación, especialmente considerando sus distintos estados taxonómicos y de protección.
Un reciente trabajo identifica los Sitios Relevantes para la Conservación de Anfibios (RSAC) para Europa (celdas de cuadrícula de 50 km x 50 km), definidos como regiones con la mayor diversidad taxonómica y/o presencia de especies en peligro de extinción.
Los autores determinan la vulnerabilidad regional examinando las tendencias temporales de temperatura y precipitación durante los últimos 40 años, las proyecciones climáticas futuras y la distribución espacial de las carreteras.
El estudio integra esa información en un índice de nivel de amenaza y estima la resiliencia potencial de las comunidades de anfibios en función de la capacidad reproductiva de las especies.
En definitiva identifican 525 RSAC, la mitad de los cuales se encuentran en Europa Central y Oriental, y la otra mitad se distribuye a lo largo de la cuenca mediterránea.
La temperatura media anual aumentó en casi todos los RSAC, pero los incrementos fueron menores en las regiones mediterránea y atlántica.
Los RSAC del Mediterráneo mostraron cambios hacia sequías más breves y precipitaciones cada vez más extremas, mientras que los RSAC de Europa Central y Oriental presentaron tendencias hacia una menor precipitación diaria y menos días de lluvia ininterrumpida.
Las regiones con mayor concentración de carreteras podrían agravar aún más los impactos de los cambios climáticos agudos observados en los RSAC de Europa Central.
El marco propuesto, basado en la evolución de las amenazas y en la integración de los rasgos del ciclo de vida, puede aplicarse para evaluar la vulnerabilidad de otros taxones y biomas a los factores del cambio global.
En conclusión, con el 60% de las poblaciones de anfibios en declive en Europa, la estrategia de biodiversidad de la UE para 2030, que pretende proteger legalmente al menos el 30% del territorio de la UE en áreas protegidas, es una oportunidad para integrar la herpetofauna en peligro en la delimitación de zonas protegidas.
El estudio muestra una variación regional en diferentes componentes de la diversidad biológica (riqueza de especies, endemismos y especies amenazadas) de los anfibios, así como en la fuerza y el tipo de factores de cambio global que los amenazan, lo que enfatiza la necesidad de integrar la evaluación de la vulnerabilidad en el diseño de áreas protegidas o acciones de conservación.
El estudio se ha centrado en el clima y en las carreteras porque son de particular interés debido a la idiosincrasia de los anfibios en comparación con otros vertebrados: ectotérmicos con baja capacidad de dispersión.
Sin embargo, también se sabe que otros factores del cambio global como la pérdida de hábitat (reflejada indirectamente en la variable de densidad de carreteras), las especies invasoras o la sobreexplotación subyacen a la pérdida de anfibios y, por lo tanto, merecen ser considerados en futuras evaluaciones de riesgos.
Las características biológicas también influyen en la vulnerabilidad de las especies al riesgo de extinción. La integración de la fecundidad anual en la evaluación de riesgos revela diferencias regionales en la capacidad potencial de las poblaciones de anfibios para enfrentar el cambio global antropogénico.
Se han utilizado la fecundidad anual, pero junto con otros rasgos como la dispersión, los límites térmicos o la flexibilidad conductual, relevantes en las evaluaciones de vulnerabilidad debido a su impacto en la adaptación.
Desafortunadamente, muchos rasgos no están disponibles para muchas especies, por lo que los estudios que cuantifican los valores de los rasgos para las especies de anfibios son de suma importancia para pronosticar la respuesta de las poblaciones al cambio global en curso y para las proyecciones de futuro.
Las áreas protegidas y las acciones de conservación también deben considerar el concepto de vulnerabilidad en su diseño o gestión al incorporar el conocimiento sobre la evolución espaciotemporal de las amenazas a la biodiversidad y la capacidad de desempeño de las comunidades para resistir dichas amenazas.
Resultados respecto a la Península Ibérica
En cuanto a la Península Ibérica el estudio la identifica como una región crítica para la conservación de anfibios en Europa, destacando por su alta riqueza de especies endémicas y la presencia de especies amenazadas, especialmente en la cuenca mediterránea.
Aunque históricamente ha sufrido un calentamiento más moderado que Europa Central, se enfrenta a un futuro de aceleración térmica y eventos climáticos extremos (inundaciones). El estudio revela una dicotomía interna: las comunidades de la región mediterránea presentan una alta capacidad reproductiva (mayor resiliencia potencial), mientras que las de la región atlántica muestran una baja fecundidad, lo que las hace estructuralmente más vulnerables a largo plazo.
La Península Ibérica destaca por albergar una alta riqueza de especies endémicas, diferenciándose de Europa Central y del Este, que destacan más por la riqueza total de especies pero no tanto por singularidad.
La cuenca mediterránea (incluyendo gran parte de España y Portugal) es clave para la protección de especies clasificadas como "En Peligro Crítico", "En Peligro" o "Vulnerable" en la Lista Roja de la UICN.
Respecto a las amenazas, en las últimas décadas (1979-2019), los sitios relevantes de la Península (tanto en la región Mediterránea como Atlántica) experimentaron incrementos de temperatura media anual menores (rango "pequeño": 0,32–1,63°C) en comparación con el calentamiento agudo observado en Europa Central y del Este.
A medio plazo (2041–2070), se proyecta que los incrementos de temperatura sigan siendo menores que en otras regiones europeas. Mientras que a largo plazo (2071–2100) se prevé que el calentamiento se acelere drásticamente, alineándose con los altos incrementos del resto de Europa (2,42–4,12°C).
En conclusión, existe un "desajuste" preocupante, las tendencias pasadas más benignas no predicen el futuro; los anfibios ibéricos, que hasta ahora han "escapado" del calentamiento más severo, enfrentarán un cambio abrupto a finales de siglo para el que podrían no estar adaptados.
En cuanto a inundaciones y sequías, a diferencia de Europa Central, donde la tendencia es hacia sequías más largas, en los sitios de la región Mediterránea ibérica la tendencia es hacia sequías más cortas pero con precipitaciones extremas.
Se observa una mayor probabilidad de eventos de lluvia torrencial, lo que supone un riesgo directo para la supervivencia de juveniles y larvas (arrastre por riadas).
El estudio cruza las amenazas con la capacidad biológica (fecundidad anual) de las especies, revelando dos realidades muy distintas dentro de la Península:
| Región | Nivel de amenaza externa | Capacidad de respuesta (Fecundidad) | Diagnóstico de Vulnerabilidad |
|---|---|---|---|
| Mediterránea | Moderada (pero creciente en costas por carreteras y lluvias torrenciales) | Alta (comunidades con alto potencial reproductivo) | Resiliencia potencial: La alta fecundidad podría ayudar a compensar mortalidades por eventos extremos, aunque el riesgo en costas es alto. |
| Atlántica | Baja a Moderada | Baja (especies con menor capacidad de reproducción) | Vulnerabilidad estructural: Aunque el clima sea más benigno, la baja capacidad de recuperación de las poblaciones las hace muy frágiles ante cualquier perturbación. |
En cuanto a las infraestructuras (carreteras), se destaca una alta densidad de carreteras en las zonas costeras del Mediterráneo. Además de un efecto sinérgico, las carreteras actúan como barreras que impiden a las especies desplazarse para buscar un refugio climático. Además, exacerban el efecto destructivo de las inundaciones (al impermeabilizar el suelo) y aumentan la mortalidad directa por atropellos cuando los animales intentan dispersarse debido al estrés climático.
En resumen, para la gestión en la Península Ibérica, la situación es "engañosamente" benigna, ya que, aunque la Península parece estar en una situación mejor que Europa Central hoy en día, esto es temporal. La aceleración térmica futura amenaza con superar la capacidad de adaptación de las especies.
Se debe prestar especial atención a la región Atlántica, no porque las amenazas sean las más altas, sino porque sus anfibios tienen la peor capacidad demográfica para recuperarse (baja fecundidad).
Respecto a la gestión de costas, en el Mediterráneo, la conservación debe enfocarse en mitigar el impacto de las carreteras y gestionar el riesgo de inundaciones repentinas, que son las amenazas inminentes más claras.
Más información:
Tarjuelo, R., Ascensão, F., & Aragón, P. (2025). Assessing Vulnerability of Relevant Sites for Amphibian Conservation Through Spatiotemporal Analyses of Global Change Factors in Europe. AGU Volume13, Issue9, September 2025
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