EL PRIMER EUROPEO EN VER Y DESCRIBIR EL HIMALAYA

Un manuscrito jesuita del siglo XVI mostraba un pequeño mapa con montañas imposibles, ríos desconocidos y ciudades nunca vistas en Europa. Su autor fue Antonio de Montserrat, un misionero español que describió por primera vez el Himalaya.

Nació en Vic en 1536, entró en la Compañía de Jesús en 1558. Su destino estaba lejos de su casa, las misiones orientales que partían de Lisboa hacia Goa, centro del imperio portugués en India.

En 1574 fue enviado a la corte mogol de Akbar el Grande, en Fatehpur Sikri. Akbar buscaba dialogar con todas las religiones y Montserrat, junto con otros jesuitas, participó en aquellas tertulias filosóficas en un clima de respeto inédito en aquellas épocas.




En 1579 acompañó a Akbar en una campaña militar hacia el norte. Fue entonces cuando Antonio de Montserrat penetró en el Himalaya y se convirtió en el primer europeo documentado en describir Nepal y el Tíbet. Este viaje le permitió al jesuita tomar contacto con buena parte de los territorios del Imperio, pudiendo visitar, además del Himalaya, Delhi, Himachal Pradesh, Cachemira, el Punjab y las estribaciones del Tíbet hasta el Afganistán.

Sus descripciones hablan de Katmandú, de la religión local, de costumbres y de paisajes que ningún occidental había plasmado antes. Su mirada combinaba la curiosidad científica y celo misionero.

Lo más valioso fue su cuaderno cartográfico. Montserrat dibujó mapas de la región que adelantaban en siglos la geografía europea del Himalaya, señalando rutas, pueblos y accidentes naturales.

Su mapa, que se conserva en Lisboa, es considerado el primer mapa europeo del Himalaya. Allí figuran lugares que ningún otro viajero europeo había descrito antes con tanto detalle.


Mapa del Himalaya

Además de cartografiar, Montserrat, también aprendió lenguas y dejó vocabularios de hindi y sánscrito, una aportación pionera para los estudios de lingüística comparada en Occidente.

En 1582 regresó a Goa, donde continuó enseñando y escribiendo. Su labor quedó como testimonio de un siglo en que los jesuitas fueron a la vez exploradores, científicos y embajadores culturales.


Viajes de Montserrat

Antonio de Montserrat murió en Goa en 1600. Nunca volvió a Cataluña, pero dejó un legado escrito y cartográfico que lo coloca entre los grandes pioneros del conocimiento geográfico del Himalaya.

Sus mapas circularon en manuscritos y fueron poco conocidos fuera de círculos eruditos, pero hoy se valoran como piezas clave para comprender cómo Europa fue descubriendo Asia.

Su vida resume la de toda una generación de misioneros que, con la Biblia y una pluma, cruzaron fronteras, convivieron con emperadores y dejaron testimonio del encuentro de mundos en pleno Renacimiento.

Montserrat no fue un conquistador, fue un testigo. Sus mapas del Himalaya, su paso por la corte de Akbar y sus notas lingüísticas nos recuerdan que la curiosidad puede ser tan poderosa como la espada.


Iván Fernández Amil - 2025 © 

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