EL LEÓN DE CAMPOS

El León aparecido en Monzón de Campos (Palencia) en 1849, es una magnífica pieza islámica de bronce, fabricada durante el Califato de Córdoba a finales del siglo X o principios del siglo XI. Junto a él se halló también un mortero de bronce de 12 caras, que presenta la misma inscripción en escritura cúfica que el León:  "Bendición eterna", en el lado derecho / "Felicidad completa", en el lado izquierdo.

El león se encuentra expuesto actualmente en el departamento de arte islámico del Museo del Louvre. 

Existen varias versiones sobre su procedencia, una que fue localizado en el campo por unos campesinos en algún paraje próximo a Monzón, otra que fue encontrado enterrado entre los restos de un antiguo castillo (que no tiene nada que ver con el que podemos observar en la actualidad, incluso estaba en otro paraje distinto) que fue reconquistado a finales del siglo IX y del que quedan muy poco restos, pero que tuvo importancia histórica debido a que fue la sede del Condado de Monzón, que el conde García Fernández integró en el Condado de Castilla hacia el año 990.  

Parece ser que la antigua población que hoy conocemos como Monzón de Campos nunca formó parte estable de Al-Ándalus o lo fue durante muy poco espacio de tiempo, por lo que cabe la posibilidad de que ambas piezas procedieran de otro lugar previo.


Para ampliar información a este respecto, leer en este mismo blog: LOS LÍMITES NOROCCIDENTALES DE AL-ÁNDALUS Y EL "DESIERTO DEL DUERO"



El "León" de Monzón de Campos


El caso es que una vez localizados en Monzón o en su entorno, león y mortero fueron separados muy pronto, siendo adquirido este último por Miguel Jalón, X marqués de Castrofuerte, entonces propietario de los terrenos donde al parecer se habían encontrado ambos objetos.

Por su parte el león, fue ofrecido sin éxito al Museo Arqueológico Nacional y adquirido finalmente en 1872 por el pintor catalán Mariano Fortuny y Marsal

Desde el estudio orientalizante del pintor romántico, después de su muerte y de numerosos avatares, el león terminó, cosas de la historia y del tradicional poco aprecio por nuestro patrimonio de todo tipo, en el Museo del Louvre, en Paris.


Mortero localizado junto al "León"

El León de Monzón presenta una cola retráctil y una estructura interna conectada con la boca. Hay muchas hipótesis sobre su función, la musical entre ellas, si bien desde el Louvre se ha planteado la posibilidad de que estemos ante un autómata, concretamente un reloj.




Esta hipótesis se fundamenta en "El Libro de los secretos", escrito por Ibn Jalaf al-Muradí, erudito que vivió en el Al-Ándalus del siglo XI, autor del “Kitab al-asrar” o Libro de los secretos, un tratado centrado principalmente en relojes y clepsidras, pero en el que también se encuentran ingenios como una incipiente bicicleta, un equipo para volar, máquinas de guerra o una escafandra, lo que le ha hecho valedor del apodo del Leonardo islámico.

El libro es un manuscrito que recopila varios tratados de autores distintos (incluyendo los de al-Muradí) fechado en el año 1000 que nos ha llegado a través de una copia realizada en Toledo, en la corte de Alfonso X, con la posible colaboración del traductor judío Rabí Zag (Ishaq ben al-Sid), astrónomo y uno de los principales asesores científicos del rey. En el se describen 30 inventos, entre ellos un reloj autómata que expulsa una bola sobre un mortero para marcar las horas.




Existen otros bronces andalusíes cuya función está más clara, como la cierva y el cervatillo de la ciudad palatina de Medina Azahara, que son pequeños surtidores de agua utilizados en la ciudad califal en el siglo X, hoy expuestos en el Museo Arqueológico Nacional y en el Museo Arqueológico de Córdoba.

Así como el magnífico cuadrúpedo del Museo del Bargello (Florencia) también realizado en bronce en Al-Ándalus en el s. XI y cuya función era de nuevo la de servir como surtidor de agua.

Los bronces zoomórficos andalusíes, son auténticas obras maestras de la orfebrería y hoy nos siguen maravillando por su belleza y funcionalidad.

Y por supuesto, el Grifo de Pisa, en la Piazza del Duomo en Pisa sobre el ábside de la Catedral, nuevamente estamos ante un bronce andalusí, uno de los más grandes conservados.



El Grifo de Pisa

Se sabe que el Grifo de Pisa fue creado en Al-Ándalus en el s. XI y se ubicó sobre una columna en el ábside de la Catedral en las décadas siguientes. Allí permaneció hasta el s. XIX, cuando se sustituyó por una réplica y el original se trasladó al Museo dell'Opera del Duomo.

Tradicionalmente se ha considerado que este bronce fue un botín de guerra de la poderosa República de Pisa en alguna acción bélica contra el territorio peninsular, como el saqueo de Almería en 1089, si bien, las últimas teorías apuntan más bien a un regalo diplomático de alguna de las taifas.

No hay que olvidar que el siglo XI en la Península ibérica es el siglo de la fragmentación del poderoso Califato omeya que durante más de un siglo controló prácticamente 2/3 del territorio y parte del norte de África.




Tras la caída del Califato de Córdoba (1031), Al-Ándalus se divide en numerosos Reinos de Taifas. Su debilidad política fue aprovechada por los reinos cristianos para avanzar en sus pretensiones territoriales, lo que forzó a las Taifas a pedir ayuda a los más rigoristas almorávides de África, entre otras acciones, que entraron a sangre y fuego en la península, unificando las taifas bajo su autoridad y estableciendo su capital en Marrakech.

El Grifo de Pisa, moldeado a la cera perdida con cabeza de águila y cuerpo de león, mide 107 cm. de altura. En su cuerpo tiene inscrita también una bendición en letras cúficas. 

Por asociación con otras creaciones parecidas, se creía que fue utilizado como fuente, pero estudios recientes apuntan a que albergaba algún mecanismo sonoro.

¿Un instrumento musical?, sorprendente, pero en su interior hay una estructura con forma de globo que se cree que le permitía emitir sonidos por la boca. Hay fuentes escritas islámicas que hablan de mecanismos similares, autómatas musicales que emitirían un sonido similar al de una gaita.

La belleza de estas piezas de nuestro pasado islámico son un recordatorio de una rica historia pasada, del arte, la cultura y el conocimiento de unos pueblos casi olvidados, que una vez pisaron la misma tierra que ahora pisamos nosotros.


Utilizado como fuente de consulta: Damiano Anedda. Bronces zoomorfos islámicos en Italia.

https://pdfs.semanticscholar.org/f6af/cfa693c352f9a5f6bf00d8e7ad92555c79f8.pdf


César J. Pollo - 2025 ©


Comentarios

Entradas populares