SUBIDA DE IMPUESTOS ENCUBIERTA

Desde 2021 los precios han subido un 18,8%, pero Hacienda no ha actualizado los tramos del IRPF a la inflación.

España lleva 17 años sin deflactar el IRPF, que actualmente supone un 45% de la recaudación, creciendo un 12% al año.

Esto significa que se grava el salario nominal, no el real, y el resultado es claro: los contribuyentes pagamos cada vez un tipo medio más alto, aunque nuestro poder adquisitivo no haya mejorado.

Este efecto golpea con mucha más fuerza a las familias y personas de menor renta.


Mientras se exprime al ciudadano, el Estado, sin embargo, bate récords. Solo en el IRPF se han recaudado 91.236 millones hasta julio (2025), un 75% más que en 2018

Y con la recaudación total rozando los 182.000 millones, el Gobierno gana oxígeno para cuadrar las cuentas, pese a incumplir el plan de control de gasto pactado con Bruselas, que marcaba un límite de gasto plurianual del 4.1%, España ya está en el 5%.

En la práctica, la inflación se ha convertido en el mejor aliado de la recaudación (el impuesto oculto), porque permite una subida de impuestos encubierta cada año.


Deflactar no es un regalo, es eliminar de un valor monetario los efectos producidos por los cambios en los precios (inflación)


La inflación enriquece al Estado, ya que convierte la subida nominal de los salarios en un impuesto "oculto", expoliando a los trabajadores, saqueando el ahorro y frenando el consumo. 

De esta forma no bajar los impuestos es subirlos, pero en un país con tan poca cultura financiera como España, la mayor parte de la gente no se da cuenta o no lo entiende del todo bien, hasta que va a la compra y descubre que con el mismo dinero se pueden adquirir cada vez menos productos. 

Como ya es habitual, la mayoría de los contribuyentes asumen el coste en silencio y, en muchos casos, sin darse cuenta.

Por su parte, el Consejo para la Defensa del Contribuyente emitió un informe en 2024 sobre la deflactación de tarifas, que concluye diciendo que "en periodos inflacionarios –como el que últimamente se ha padecido– la presión fiscal sobre la renta se agudiza por el mero transcurso de los años, siendo perjudicadas comparativamente en mayor medida las personas más desfavorecidas. No parece que tal cosa sea muy razonable."

Sin embargo, ese superávit ha servido para reducir la deuda a las Comunidades Autónomas, que no por eso podrán gastar más en el ciudadano (aunque sí endeudarse). Si a esto le sumamos que no hay presupuestos y no se aprueban nuevos repartos, el Gobierno sigue ganando tiempo.

Además, pueden reducirse deuda al quedar diluida con la inflación. Para los políticos esta situación es un auténtico chollo, todo un win-win.

Cómo conclusión comparativa, entre 2010 y 2024 las rentas reales de la UE han crecido un 20% de media, pero la de los españoles solo un 1%.



La presión fiscal ha pasado del 32% del PIB en 2010 al 42,3% en 2023. 

La inflación ha subido un 18,8% y no se ha deflactado la recaudación.

Según el informe mensual de recaudación de la Agencia Tributaria para 2025, hasta agosto los españoles han pagado 28.011 millones € más que en 2024, unos 583 € por español.


El IRPF se ha disparado un 72% respecto a 2018, en este periodo el salario nominal ha subido un 18-20%, según INE




El Estado es cada vez más solvente, pero sus ciudadanos no.

Todo este dinero a mayores no se nota en unos mejores servicios públicos, más bien al contrario, las quejas de los ciudadanos aumentan cada día por unos servicios cada vez más deficientes, más recortados, más desiguales.

España es uno de los países que más dinero público despilfarra (según los datos de la propia UE), pero en vez de llamar la atención sobre esto, los medios prefieren últimamente despistarnos llamando la atención sobre el enfrentamiento generacional, siempre buscando el conflicto, la confrontación, generar tensión, terreno en el que se mueven con facilidad la mayoría de los grupos políticos y los medios de comunicación.

Pero sería mucho más adecuado llamar la atención sobre como se gasta nuestro dinero, sobre las cuentas públicas, sobre las duplicidades, sobre el gasto superfluo, sobre las administraciones B y chiringuitos varios, sobre la corrupción, viviríamos todos mucho mejor, jóvenes, pensionistas y ciudadanos en general.

Para 2026 está prevista una nueva subida de las cuotas de autónomos, sube también el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) y otros impuestos, no pararan.

Cada vez sufriremos más medidas de este tipo para sostener a un Estado cada vez más corrupto y despilfarrador. Cada vez más recaudador, pero cada vez más endeudado, algo aparentemente contradictorio hasta que vemos las noticias diarias y vemos con claridad dónde se va nuestro dinero.

Y ya os podéis imaginar quien está pagando la fiesta despilfarradora.


César J. Pollo - 2025 ©


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