LAS CARACTERÍSTICAS GENETICAS DE LOS EUROPEOS MODERNOS

Los análisis genómicos rastrean los orígenes poblacionales examinando miles de variaciones en el ADN (polimorfismos de un solo nucleótido). Estos datos se comparan con extensas bases de datos de referencia global, lo que permite calcular porcentajes de ascendencia étnica, rastrear migraciones históricas y descubrir haplogrupos (series de alelos en lugares específicos de un cromosoma).

El análisis de ascendencia en genética humana utiliza diferentes enfoques según el componente del genoma que se estudie:

  • ADN Autosómico: Analiza los 22 pares de cromosomas no sexuales. Es el más útil para determinar la ascendencia geográfica y los porcentajes de procedencia étnica actuales, ya que refleja la herencia de todos tus ancestros recientes.
  • Cromosoma Y: Se transmite exclusivamente de padres a hijos varones. Permite rastrear el linaje paterno directo y trazar migraciones históricas a través de haplogrupo.
  • ADN Mitocondrial (ADNmt): Se hereda de madres a hijos. Rastrea el linaje materno directo, ayudando a descubrir el origen geográfico de los ancestros maternos más antiguos.

Estos análisis presentan ciertas limitaciones, como que la mayoría de las muestras de referencia provienen de poblaciones de ascendencia europea, lo que puede reducir la precisión y resolución de los resultados en etnias minoritarias y que los resultados cambian ligeramente dependiendo de la metodología y del algoritmo utilizado, ya que no existen "genes" específicos de países modernos, sino frecuencias genéticas compartidas.

El ADN genómico contiene las instrucciones bioquímicas para la formación de un ser vivo y reside en el núcleo de las células, también de las humanas.

Mediante estas técnicas del análisis del ADN genómico y a partir de huesos antiguos, se han puesto a prueba algunas de las teorías predominantes respecto al origen genético de los europeos modernos, revelando algunas sorpresas.

Según los últimos estudios, el acervo genético de los europeos modernos se formó cuando, al menos, tres poblaciones antiguas se mezclaron en los últimos 7.000 años. Cazadores de ojos azules y tez morena se mezclaron con agricultores de ojos marrones y piel clara, cuando estos últimos llegaron a Europa desde el Próximo Oriente. 

Pero otra población menos conocida con afinidades genéticas asiático-siberianas también contribuyó al panorama genético del continente. Los hallazgos se basan en el análisis de los genomas de nueve europeos antiguos.

 

Retrato robot de La Braña 1, nombre con el que se ha bautizado a un individuo del Mesolítico de 7.000 años de antigüedad, cuyos restos fueron recuperados en el yacimiento La Braña-Arintero, Valdelugueros (León), tenía los ojos azules y la piel oscura. Estos detalles son el resultado de un  estudio d del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en colaboración con el Centre forGeoGenetics de Dinamarca. La Braña 1 representa el primer genoma de un cazador-recolector europeo recuperado. La investigación fue publicada en la revista 'Nature'.


La agricultura se originó en el Próximo Oriente —en la actual Siria, Irak e Israel— antes de expandirse a Europa hace unos 7.500 años. Diversas evidencias sugieren que este nuevo modo de vida se extendió mediante una oleada de migrantes que se cruzaron con los cazadores-recolectores europeos indígenas que fueron encontrando en su camino. Sin embargo, las suposiciones sobre los orígenes europeos se basaban principalmente en los patrones genéticos de las poblaciones actuales.

El profesor D. Reich, de la Facultad de Medicina de Harvard, y sus colegas estudiaron los genomas de siete cazadores-recolectores escandinavos: uno de cuyos restos se encontraron en una cueva de Luxemburgo y un agricultor primitivo de Stuttgart, Alemania.

 


 Expansión humana hacia Europa desde el Próximo Oriente en los últimos 7.000 años

 

Los cazadores llegaron a Europa miles de años (aprox. 45.000) antes del surgimiento de la agricultura, se refugiaron en zonas del sur durante la Edad de Hielo y luego se expandieron nuevamente durante el Mesolítico, tras el retroceso de los glaciares en el centro y norte de Europa. Su perfil genético no coincide con el de ningún grupo humano moderno, lo que sugiere que se vieron "invadidos" por la ola humana procedente del Próximo Oriente como consecuencia del desarrollo agrícola. Sin embargo, sus genes perviven en los europeos modernos, en mayor medida en el noreste que en el sur.

El genoma del agricultor primitivo, en cambio, muestra un patrón completamente diferente. Su perfil genético coincide en un alto porcentaje con el de los habitantes modernos de Cerdeña, por ejemplo, y era bastante distinto al de los cazadores autóctonos. Pero, curiosamente, si bien los primeros agricultores comparten similitudes genéticas con los pueblos del Próximo Oriente a nivel global, presentan diferencias significativas en otros aspectos. El profesor Reich sugiere que las migraciones más recientes de las poblaciones agrícolas desde su "tierra de origen", podrían haber diluido su "señal" genética en esa región.

Si observamos las reconstrucciones de personas del Mesolítico, siempre se las representa con piel clara, mientras que a los agricultores, en cambio, a veces se les representa como inmigrantes de piel oscura en Europa. Sin embargo, los resultados demuestran lo contrario. Entonces, ¿de dónde proviene la pigmentación clara en los europeos actuales? Los agricultores del cercano oriente eran portadores de una variante genética para la piel clara que persiste aún hoy en día.


Ascendencia mesolítica de un amplio número de poblaciones europeas, desde Inglaterra a Daguestán



Existe un argumento evolutivo a este respecto: la piel clara en Europa es biológicamente ventajosa para quienes se dedican a la agricultura, ya que necesitan producir vitamina D. Los cazadores-recolectores obtienen vitamina D a través de los alimentos, porque los animales la contienen en abundancia. Pero una vez que te dedicas a la agricultura, no obtienes mucha vitamina D, y al cambiar la población a la agricultura de forma mayoritaria, existe una fuerte selección natural que aclara la piel para que, al recibir la luz solar, puedas sintetizarla.

Cuando los investigadores analizaron el ADN de 2.345 personas actuales, descubrieron que se necesitaba, al menos, una tercera población para comprender la complejidad genética de los europeos modernos. Este "grupo" adicional es el más enigmático y, sorprendentemente, está emparentado con los nativos americanos.

 



Hace dos años, surgieron indicios de la existencia de esta población en un análisis de genomas europeos. Conocidos como antiguos euroasiáticos del norte, este grupo permaneció como una "población fantasma" hasta 2.013, cuando los científicos publicaron el genoma de un niño conocido como el "Niño de Mal'ta" (MA1), de 24.000 años enterrado cerca del lago Baikal en Siberia. 

Este individuo presentaba similitudes genéticas tanto con los europeos (su ADN mitocondrial pertenece al haplogrupo U, un linaje típico de los cazadores-recolectores del Paleolítico superior en Europa), como con los indígenas americanos modernos, que comparten hasta un tercio de su ascendencia con los eurasiáticos occidentales, lo que sugiere que este niño formaba parte de una población asiática norteña que contribuyó tanto a las migraciones hacia el Nuevo Mundo hace 15.000 años, como a Europa posteriormente.

César J. Pollo - 2026 © 

 

 

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