EL ENVEJECIMIENTO HUMANO ES ASINCRÓNICO
En el mundo de la longevidad se suele hablar de lifespan (tiempo total que vive una persona, independientemente de su estado de salud) y healthspan (tiempo de vida que se vive con buena salud, sin enfermedades crónicas importantes ni limitaciones funcionales).
Una reciente publicación propone introducir un nuevo concepto, el peakspan, que hace referencia a cuántos años puedes mantener el 90% de tu capacidad física o cognitiva máxima.
Las capacidades cognitivas fluidas, como la velocidad de procesamiento y la memoria de trabajo, alcanzan su máximo temprano, alrededor de los 20–30 años, mientras que la inteligencia cristalizada no llega a su pico hasta finales de los 40 o principios de los 50, y puede mantenerse estable hasta bien entrados los 70.
La capacidad cardiorrespiratoria alcanza su máximo entre la adolescencia y mediados de los 20 y luego disminuye de forma constante, mientras que la fuerza muscular llega a su punto más alto al inicio de la edad adulta y cae de forma más acusada a partir de los 60. La densidad ósea, la función renal, los niveles hormonales, la función sensorial, la inmunidad, la digestión y la capacidad reproductiva también siguen sus propias trayectorias: algunas alcanzan su pico en los 20, otras en los 40 y otras en los 50.
En conclusión, el envejecimiento humano es asíncrono, no envejecemos “en conjunto”, sino sistema por sistema.
Como se puede ver en el gráfico, en torno a los 50 años, la mayoría de las personas ya ha dejado atrás el peakspan en casi todos los sistemas del cuerpo, aunque todavía estén “sanas”.
Esto crea una enorme brecha entre peakspan y healthspan, años en los que no hay enfermedad, pero en los que ya estamos funcionando muy por debajo de nuestra capacidad máxima.
Algunos autores defienden un enfoque de la longevidad basado en definir primero nuestras capacidades funcionales en la década marginal —la última década de vida— y, a partir de ahí, hacer ingeniería inversa: ¿Qué nivel de fuerza, resistencia, movilidad o capacidad aeróbica necesito hoy para ser, dentro de 30 o 40 años, un abuelo que todavía puede hacerlo casi todo?
El concepto de peakspan no se conforma con los mínimos y nos propone algo distinto: ¿Y si la mejor forma de llegar bien a viejo no fuera pensar en el final, sino entender cuándo alcanza su pico cada sistema del cuerpo y esforzarnos por mantenerlo el mayor tiempo posible cerca de su máximo rendimiento?
El peakspan propone no solo añadir años con buena salud a nuestra vida sino años con máxima capacidad funcional.
¿Y cómo lo hacemos?
La ciencia de la longevidad del futuro debería centrarse menos en simplemente alargar la vida y más en extender los años cercanos al rendimiento máximo. Eso implica detectar las primeras señales de declive funcional e intervenir de forma temprana.
La IA podría ayudar a hacerlo mediante el seguimiento de trayectorias personalizadas a partir de wearables, biomarcadores e imágenes médicas, para predecir cuándo una persona está a punto de salir de su peakspan.
Pero algunos autores como Simon Hill hacen también una serie de interesantes preguntas:
- ¿Quién decidió que ≥90% del pico = es el objetivo? Una persona de 65 años con un 70% de su VO₂max (descenso del sistema cardiorrespiratorio), pero con fuertes conexiones sociales, propósito y bienestar subjetivo, probablemente tiene más de lo que realmente importa que alguien de 35 optimizando biomarcadores a costa de su vida social.
- ¿Qué estamos intentando maximizar realmente? El artículo original plantea el peakspan en torno a la productividad laboral y el crecimiento económico, no en torno a la felicidad o el florecimiento humano. Y esos dos campos no son lo mismo. El texto tampoco aborda realmente esa interesante brecha, entre el mundo laboral y el personal.
- Si de verdad queremos optimizar el peakspan a nivel poblacional, ¿la respuesta es más wearables y datos, o cambiar los sistemas que moldean nuestro entorno alimentario, la seguridad de ingresos, la educación, la vivienda, las conexiones sociales y las condiciones del barrio?
En cualquier caso parece que lo que moverá realmente la aguja, mucho más que cualquier intervención basada en modificar hábitos o estilo de vida, serán los avances en la ciencia de la longevidad, a la que desgraciadamente se destinan demasiados pocos recursos.
Más información:
Peakspan: Defining, Quantifying and Extending the Boundaries of Peak Productive Lifespan
César J. Pollo - 2026 ©
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