EL DESPOBLADO DE SAN CARLOS EL REAL DE ABÁNADES: UN INTENTO ILUSTRADO DE REPOBLACIÓN VINCULADO AL CANAL DE CASTILLA


El espíritu de la repoblación ilustrada

Durante la Ilustración española, especialmente en el siglo XVIII, las autoridades desarrollaron una política demográfica vinculada al reformismo agrario. El objetivo era fomentar un campesinado autosuficiente que cultivara directamente parcelas productivas. Este proyecto combinaba la necesidad de activar económicamente las zonas rurales con el propósito de evitar el despoblamiento del interior peninsular, que por aquel entonces también era un problema de estado.

En este contexto nace la idea de crear San Carlos el Real de Abánades y otros pueblos, enclave que debía repoblar antiguos asentamientos medievales y prestar servicio a las infraestructuras del Canal de Castilla, una obra hidráulica clave para el desarrollo económico de la región.

El ingeniero Juan de Homar fue uno de los principales impulsores de esta idea, viendo en ella la oportunidad de combinar funciones de mantenimiento hidráulico con una estrategia de repoblación. No obstante, aunque en un primer momento pareció prosperar, la realidad fue que San Carlos acabó despoblándose y hoy solo sobrevive en los mapas antiguos.


El nombre de Abánades: geografía, etimología e identidad

El nombre “Abánades” hace referencia al río que atraviesa la comarca, actualmente conocido como Valdavia. Este río fue denominado “Abánades” en la cartografía histórica del Instituto Geográfico, aunque el nombre se ha perdido en los últimos tiempos, sobreviviendo solo en el nombre del puente-acueducto de Abánades, también llamado Puente del Rey.

Desde el punto de vista etimológico, se sugiere que “Abánades” proviene de Ab- y ánades (latín anas, anatis, ‘pato’), es decir, el “río de patos”. Esta hipótesis conecta con otras localidades españolas de nombre similar.


Los despoblados medievales: Suso, Yuso y Enmedio

La repoblación del siglo XVIII se asentó sobre despoblados medievales: Abánades de Suso, de Yuso y de Enmedio, que aparecen documentados ya en la Edad Media. Según la Estadística de la Diócesis Palentina de 1345, estos lugares contaban con iglesias y cargos eclesiásticos, y participaban del sistema de diezmos en tercios: uno para la iglesia, otro para el clero y otro para el señor.

El Becerro de las Behetrías de Castilla (1353) indica que eran lugares de behetría, lo que significaba que los vecinos podían elegir a su señor. Estas comunidades estaban relativamente organizadas, con obligaciones tanto hacia el rey como hacia sus señores, incluyendo tributos, derechos feudales y cargas militares.

Como se puede apreciar los impuestos siempre han sido una realidad a la que los estados dedicaban importantes esfuerzos, tanto en la edad media como en la edad moderna.

Hasta el siglo XV seguían existiendo asentamientos en la zona, denominados genéricamente “Las Abánades”, aunque ya comenzaban a perder fuerza.


Detalle del “Plano que demuestra el amojonamiento de los despoblados de los Abánades con las villas de Osorno, Osornillo, Melgar de Fernamental, despoblado de Quintanilla, San Llorente de la Vega y Olmos de Río Pisuerga”, escala de 2000 varas. Acuarela en colores realizada en mayo de 1801, por Juan de Homar y Aguirrechea, sacado del “Pleito entre Antonio Gil, el concejo de Melgar de Fernamental y otros, sobre el apeo y repoblación de Abanades”, actualmente depositado en el archivo de la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid.

D: “Parage donde se principió la nueva población de los Abánades que por Orden de S.M. se titula Abánades el Real, situada en terreno que compró la Real Hacienda al tiempo de construir el Puente Agüeducto, como igualmente el que ocupa su pequeña Iglesia ya Parroquia cuio titulo es San Carlos y S.M. se nombró su Patrono y en el día solo consta de cinco familias pues aunque ha habido proporcion para otras que no tenian domicilio formal por seguir los trabajos de éstas obras, se han retraido de establecerse halli por la incertidumbre de su arraigo, y persecuciones de la villa de Melgar”.


La repoblación ilustrada: San Carlos el Real de Abánades

El proyecto y su localización

Por tanto, San Carlos el Real de Abánades se fundó como parte de una política ilustrada de repoblación rural. Estaba estratégicamente ubicado entre el Canal de Castilla y el río Valdavia, a poca distancia del gran puente-acueducto que permitia el paso del canal sobre el río. Esta obra, una de las más complejas del canal, se construyó entre 1775 y 1780 y necesitaba trabajadores que vivieran cerca para su mantenimiento.

La estructura del poblado se organizó en una calle única flanqueada por casas alineadas. Al final de la calle se levantó una iglesia bajo la advocación de San Carlos, patrón que hacía referencia al monarca reinante. También existían otros elementos básicos: horno, fragua y mesón.

En 1796 se obtuvo la aprobación real para la repoblación.


Las infraestructuras asociadas

El poblado aprovechó las infraestructuras levantadas para las obras del Canal. Existían almacenes, talleres, herrería y un astillero provisional, así como una pequeña iglesia. Más adelante, en 1781, se construyó otro astillero definitivo en Villaumbrales.

Desde los años iniciales ya se utilizaban embarcaciones como chalanas y falúas para el transporte de materiales. En 1770, en Abánades, se construyeron 32 barcazas. Aunque la navegación comercial por el canal no comenzó formalmente hasta 1791, y su auge no llegó hasta 1850, el poblado ya servía como nodo logístico.


Detalle del “Plano que contiene el territorio y nueba Población de la Villa de Avanades del Rey”, en concreto “Nueva Población de Avanades, según existe en el punto A del terreno”, escala de 150 pies. Acuarela en colores realizada en 1801, por Juan de Homar y Aguirrechea, sacado del “Pleito entre Antonio Gil, el concejo de Melgar de Fernamental y otros, sobre el apeo y repoblación de Abanades”, actualmente depositado en el archivo de la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid. Explicación aportada por el plano, a: casas habitadas por 4 vecinos; b: Mesón arrendado en 100 r.; c: Hornera; d: Fragua; e: Casas proyectadas; f: patios y corrales.


Conflictos jurisdiccionales: la disputa con Melgar de Fernamental

Uno de los mayores obstáculos para la consolidación de San Carlos fueron los conflictos territoriales y eclesiásticos. Desde el principio, la villa de Melgar de Fernamental reclamó la propiedad de los terrenos donde se estableció San Carlos, lo que generó una intensa litigiosidad, incluyendo enfrentamientos violentos, destrucción de diques del canal y sabotaje de barcazas.

También se produjo una disputa religiosa, la parroquialidad era disputada entre Melgar (Arzobispado de Burgos) y Osorno (Obispado de Palencia). Esto generó confusión entre los curas sobre quién debía prestar atención espiritual a los nuevos vecinos. Finalmente, en 1797, gracias a la intervención de Juan de Homar, se asignó a la parroquia de Osorno, aunque la situación no quedó del todo clara hasta mediados del siglo XIX.

En 1844, el poblado aún tenía Ayuntamiento propio, con alcalde, dos regidores y un síndico, pero dependía espiritualmente de Melgar.


La vida en San Carlos: sus habitantes y actividades

Composición social y evolución demográfica

Desde 1797 se dispone de registros precisos gracias a los libros de matrícula de Osorno. En ese año había 7 casas y 20 personas; en 1799, 8 casas y 30 personas. Se trataba de una población muy joven, con más de la mitad menores de 21 años, 14 mujeres y 16 hombres.

Entre los habitantes se encontraba Narciso Peláez, sobrestante mayor del Canal, ya retirado pero figura notable. Muchos colonos provenían de Osorno y otras localidades cercanas.

En 1800 se citan 8 vecinos: cuatro labradores, un tejedor y tres braceros u hortelanos. El poblado ya mostraba señales de estancamiento. Durante la Guerra de la Independencia se despobló, aunque sobrevivió en parte.

En 1811 hay constancia de cuatro familias y en 1826 solo quedaban cinco vecinos. Hacia 1846, según Madoz, seis vecinos y 24 habitantes. Los registros hasta 1913 confirman una lenta agonía poblacional, con apenas un caminero, un jornalero y sus familias.


Las causas del estancamiento

Además de los conflictos jurisdiccionales, una causa importante fue la insalubridad del terreno. San Carlos estaba situado en un llano húmedo, propenso a enfermedades como tercianas (malaria) y pulmonías, como señalan diversos diccionarios geográficos del siglo XIX.


Decadencia y desaparición

Desde 1804 el Canal solo realiza obras de mantenimiento. La Guerra de la Independencia (1808-1814) agrava la situación, se suspende la navegación, se saquean almacenes y molinos, y muchas nuevas poblaciones son abandonadas.

Aunque San Carlos reaparece brevemente después del conflicto, su declive continúa. En 1846 Madoz lo describe como un lugar con seis casas, con iglesia, una ermita de una nave y caminos intransitables. Su término comprendía media legua, con tierras pobres. La descripción ya refleja decadencia.

En los censos eclesiásticos posteriores, se observa cómo la población cae hasta el punto de que hacia 1913 ya no aparece mencionada específicamente, sino englobada en los “extrarradios” de Melgar.

La puntilla definitiva vino con la competencia del ferrocarril, que hizo inútil el transporte fluvial del Canal. Todo el sistema económico y social ligado al Canal entró en decadencia hasta desaparecer hacia 1950. San Carlos lo hizo antes, en las primeras décadas del siglo XX.


Estado actual y vestigios

En 1952 aún se conservaba la iglesia de San Carlos, usada como panera y almacén. Las imágenes aéreas del “vuelo americano” de 1956-57 muestran sus ruinas. Hoy solo quedan vestigios arquitectónicos cubiertos de vegetación, visibles cerca de la autovía Burgos–León.

Algunos topónimos y parajes como San Miguel, San Sebastián, El Hueso o Las Barcas, todavía remiten al antiguo enclave. También el puente-acueducto de Abánades, magnífica obra de ingeniería, continúa en pie, un hito del patrimonio hidráulico ilustrado español y testimonio de un pasado de ambiciones ilustradas, esfuerzo humano y abandono.


Ortofoto del llamado “vuelo americano” de 1956-57 de la zona donde se localizó el poblado de San Carlos el Real de Abánades y alrededores. Abajo en el centro se pueden apreciar los restos de la iglesia. Escala aproximada 1:30.000 


Conclusión

San Carlos el Real de Abánades fue un proyecto ilustrado fallido, víctima de tensiones jurisdiccionales, una geografía adversa, guerras, la transformación de los medios de transporte y el agotamiento del modelo económico centrado en el canal. Su historia ilustra perfectamente los límites de las utopías hidráulicas del siglo XVIII en un intento de repoblar tierras olvidadas y activar la economía rural mediante grandes infraestructuras.

Aunque hoy San Carlos es un lugar desaparecido, su historia ha sido documentada con precisión gracias a la cartografía de Juan de Homar, los archivos de las parroquias de Osorno y Melgar, y la investigación historiográfica reciente.

La persistencia de topónimos locales mantienen viva su memoria en el paisaje.

El caso de San Carlos pone de manifiesto las tensiones entre la planificación centralizada y la realidad local, las limitaciones materiales de las utopías ilustradas y la complejidad de integrar ingeniería, economía y comunidad en un entorno rural desfavorecido.

A pesar de su fracaso, el poblado dejó un legado documental y cartográfico importante, además de formar parte de la historia del Canal de Castilla, una de las obras más significativas de la ingeniería hidráulica española.


Más información: San Carlos El Real de Abánades


César J. Pollo - 2026 © 



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