EL SAHEL Y EL SÁHARA

Mientras el Sahel atraviesa la mayor transformación geopolítica de su historia reciente, el conflicto del Sahara Occidental (marginado en los medios de comunicación occidentales), debería situarse entre las prioridades del tablero político africano.

El caos (golpes de estado, terrorismo, tráfico de armas, de seres humanos y drogas, etc.) en y a través de los distintos países del Sahel, es una advertencia sobre la urgencia de una solución real y definitiva en el Sáhara Occidental.

Pero esta deberá ser una solución que tenga en cuenta a los propios saharauis, no los intereses comerciales, territoriales, geoestratégicos y económicos de los países vecinos y sus distintos aliados.

Ahora, los nuevos des-equilibrios regionales refuerzan las posiciones saharauis y abre nuevos espacios para su causa.

La expansión de los grupos yihadistas y la fragilidad estatal de los países del Sahel demuestran lo que desde el Sahara se ha venido señalando durante años: la inestabilidad regional aumenta cuando los conflictos de descolonización quedan irresueltos.





La ocupación del Sáhara Occidental no sólo viola el derecho internacional; alimenta tensiones políticas, militarizaciones y rivalidades que pueden desbordar fácilmente las fronteras del Magreb y del Sahel.

Una solución basada en la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental no es sólo una cuestión de justicia: es una condición clave para la estabilidad regional de esta zona del centro y oeste de África.

Los saharauis esperan que los profundos cambios de los últimos años en el Sahel refuercen su demanda de un referéndum. Nuevos actores están reconfigurando las alianzas y el reparto del poder político y económico en la zona.

La reconfiguración geopolítica en el Sahel, marcada por la salida de las fuerzas occidentales (principalmente Francia y ahora Rusia) y la entrada de nuevos actores internacionales, enfatiza la urgencia de resolver el conflicto del Sáhara Occidental mediante un referéndum de autodeterminación, tal como establecen las resoluciones de la ONU.

El Sahel nos está demostrando las consecuencias de ignorar los conflictos de fondo no resueltos durante décadas que terminan estallando en diferentes direcciones.

La actual crisis de seguridad en Mali, Guinea-Bissau, Burkina Faso y Níger evidencian cómo las tensiones geopolíticas no bien resueltas pueden dinamitar las fronteras y los equilibrios de poder establecidos desde las descolonizaciones de mediados del siglo XX. 



Golpes de Estado recientes en África, destaca el llamado cinturón golpista del Sahel


Durante años, los saharauis han advertido que el Magreb y el Sahel están conectados. Si la comunidad internacional desea estabilidad regional en esas zonas, debe empezar por permitir que el pueblo saharaui ejerza el derecho a decidir su futuro.

Varios países africanos mantienen su reconocimiento de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) pese al acercamiento de algunos otros a la postura marroquí.

La propia Unión Africana y la ONU siguen considerando el conflicto como un caso de descolonización pendiente de un referéndum estancado durante décadas. 

Argelia sigue siendo el máximo apoyo para los saharauis. El gobierno argelino plantea construir un centro minero e industrial, con una red ferroviaria, que posiblemente se conecte con sus puertos mediterráneos.

El Sáhara Occidental necesita sí o sí que dos actores claves como Mauritania y Argelia, mantengan su apoyo a la causa. Si no, la autodeterminación caerá.

A fin de cuentas, estos dos países son los que le proveen la necesaria profundidad estratégica al Polisario, permitiéndole continuar con sus acciones militares.

España debe cambiar su posición sobre el Sáhara occidental y reconocer a la RASD como único y legitimo representante del pueblo saharaui, iniciando el proceso de descolonización, tomando como ejemplo de dignidad, justicia y ética a Portugal con su excolonia de Timor Oriental, resolviendo de esa forma una deuda histórica y haciendo justicia a nuestros antiguos compatriotas.

El Sáhara occidental puede ser imprescindible para la paz y la estabilidad en el Sahel si los saharauis alcanzan su autodeterminación y reconocimiento, en caso contrario puede convertirse en una extensión del conflictivo Sahel y sus numerosos problemas, cada vez más cerca de Europa.

César J. Pollo - 2026 © 



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